Historia de la Congregación
Breve Historia de Nuestra Congregación: Orígenes

Don Miguel Martínez Sanz
La fundación de nuestro Instituto se debe a la iniciativa del sacerdote Don Miguel Martínez Sanz (1811 – 1890), Cura Párroco del barrio madrileño de Chamberí. El insólito suceso aconteció en uno de esos atardeceres primaverales del mes de Junio. Don Miguel se entretenía en amena conversación con algunos distinguidos señores de la sociedad, cuando la providencia amorosa de Dios, quiso que el tema de la tertulia, recayese en el hecho de que la hija, de un personaje importante, estaba enferma y no había ninguna Institución Religiosa que pudiera atenderla en su propia casa. Don Miguel quedó impresionado. Este incidente fue la chispa que encendió el fuego en su corazón, e inspirado por el Espíritu Santo, ideó el proyecto de fundar una Congregación, cuyo fin específico sería el cuidado de los enfermos en sus domicilios, gratuitamente y bajo los auspicios de la Divina Providencia. La fórmula no podía ser más clara ni más evangélica: “Curad a los enfermos”. “Estuve enfermo y me visitasteis”. En aquella época existían muchas Congregaciones que se dedicaban al cuidado de los enfermos en los hospitales, asilos, etc., no obstante, al menos en España, una laguna quedaba por llenar: un Instituto que cuidase a los enfermos en sus propias casas, tanto de día como de noche. Don Miguel influenciado por la espiritualidad mariana de los Siervos de María, quiso iniciar su obra con siete fundadoras. La joven Manuela Torres Acosta, conocedora del proyecto, se presentó a Don Miguel, quien indeciso en un principio, la aceptó después, llegando a ser la séptima del grupo fundacional.

Las primeras siete Siervas de María
El 15 de Agosto de 1851, festividad de Nuestra Señora de la Asunción, las siete Fundadoras recibieron el santo hábito y emitieron los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia, en manos del Emmo. Cardenal Arzobispo de Toledo, Don Juan José Bonel y Orbe. Cambiaron sus nombres. Manuela se llamaría Sor María Soledad. Ya desde entonces tendrían un nombre propio: Siervas de María y un fin específico: “el ejercicio de la caridad con los enfermos, de forma esmerada y gratuita, preferentemente a domicilio”.
![]() Padre Gabino Sánchez, O.A.R. | ![]() Madre Soledad | ![]() Padre Ángel Barra, O.A.R. |




